miércoles, 16 de diciembre de 2009

Mi cuarto 4


Entonces, cuando me hallaba a merced de estas nuevas sensaciones y completamente mamada, ocurrió algo inesperado:

Me dormí.

Me despertó un puntapié en pleno riñón.

-¿Qué haces ahí tirada con ese cuchillo y esa botella?

Era mi hermana que tenía el tremendo vicio de madrugar.

-Estoy durmiendo, ¿no lo ves?-farfullé.

-¿En las escaleras?

Me fui familiarizando con la situación y percibí pequeños retazos, que semejaban mucho a unos calambres cerebrales, de lo que había pasado la noche anterior, a la vez que reprimía unas arcadas inminentes.

-Entonces, ¿estáis todos bien?-inquirí, mientras me incorporaba precariamente.

-¿Quiénes?-preguntó mi hermana haciéndose la loca.

-Papá, mamá y tú.

-¿Y por qué no íbamos a estar bien?- cuatro preguntas en menos de dos minutos, mi hermana era la reina de las inquisidoras, ahora que lo pienso jamás la oí afirmando nada en concreto.

-Porque anoche escuché ruidos y voces arriba y pensé que alguien había entrado a robar…

No le dio tiempo a contestarme, pues así como estaba, desde el suelo y blandiendo mis poderosas armas, vi venir a mis padres y a un par de formas humanas que resultaron ser mis tíos de Madrid.

Los cuatro se quedaron mudos al verme, mi padre no le quitaba ojo a la botella, a la que le quedaban tres tragos cortos, mientras mi madre aparentando normalidad, pero fulminándome con la mirada, me explicaba que mis queridos tíos, allí presentes, habían llegado anoche de madrugada, para pasar unos días con nosotros y que, por favor, los fuera a saludar.

Comprendí que los intrusos eran ellos, que no había ni hubo ningún ladrón/asesino y que por tanto mi padre no tendría piedad de mí por haber profanado su alcohólico arsenal.

Mis tíos eran unos aprovechados anuales que en lugar de irse de vacaciones a un hotel, campaban por nuestra casa y nos saqueaban las existencias, hubiera preferido que realmente se tratara de ladrones de verdad en lugar de mis parientes, porque los ladrones vienen, te asaltan y se van, pero estos otros se quedan y ni siquiera puedes denunciarlos.

Me levanté penosamente dejando en el suelo todo mi armamento y noté que el mundo seguía girando, pero a lo loco.

Conseguí aproximarme hacia el grupo compacto de personas que se arrellanaban al final de la escalera.

Los percibía de manera difusa, como a través de un miasma y en medio de mi magnífica resaca vi como se intercambiaban bocas y ojos, llegando a tener incluso tres en un solo rostro.

Llegué por fin a su altura y con un esfuerzo sobrehumano, saludé a la que decidí que era mi tía con un gruñido y dos amagos de beso en alguna parte indefinida de su cara, creo que notó el tufo a garrafón que yo desprendía con total inmunidad, pero lo disimuló divinamente.

Noté un mareo repentino seguido de varias convulsiones tipo tsunami y cuando me disponía a besar a mi amantísimo tío y dar de esta manera por clausurada la ceremonia de bienvenida, deposité limpiamente el contenido de mi sufrido estómago sobre él y por ende sobre mi tía, que estaba a su vera.

Por supuesto, también salpiqué copiosamente a mis orgullosos padres, que quedaron, así mismo, bautizados con una finísima capa de barniz.

Sólo se salvó mi hermana, que siempre ha sido una chica con suerte y que emitía una amplia gama de exclamaciones según se iban sucediendo los hechos, y es que mis tíos y mis propios padres me devolvieron el saludo a su vez de la misma manera y estuvimos vomitándonos unos a otros por espacio de varios minutos, hasta quedar desfallecidos.

Sobraban las palabras.

Tras estos saludos de rigor, que esperaba que no se convirtiesen en una costumbre en mi familia, y aprovechando el estado catatónico en el que se hallaban por mi actual comportamiento, me excusé graciosamente y me retiré rodando, escaleras abajo, a “mi cuarto” para no salir jamás.

Mi cuarto 3


Allí me avituallo, como dios manda, con un par de tragos del coñac barato de mi padre para darme ánimos.

Aun apuro otro.

Estando ya media borracha me veo mucho más capaz de salvar el mundo.

Incluso prescindo de mi escudo casero y lo sustituyo por la botella de Soberano.

Supongo que mi dudoso padre no se enfadará conmigo por birlarle su tesoro, teniendo en cuenta que me dispongo a salvar su vida.

Me parece que en mis diecinueve años de existencia, mi padre y yo, habremos cruzado unas cincuenta palabras sueltas y una media docena de frases completas, amén de varios conatos de comunicación abortados.

Nos llevamos bien.

Creo que repté hasta el pie de las escaleras como mejor supe, tenía ante mí el primer escalón, allí contemplé aquella larga fila de peldaños y pensé en un patíbulo.

Me regalé otro trago de inmediato.

Comencé a subir, lo hacía lentamente y con mucha discreción, aunque de vez en cuando me descubría perdiendo un poco el equilibrio y tuve que apoyarme ora en la pared ora en la barandilla y en algún momento hasta me sujeté con una uña.

Al llegar a la mitad, más o menos, distinguí un sonido como de voces que venían de arriba, parecían suaves, susurraban, pero eran audibles.

Paré en seco, intentando encajar aquel nuevo dato dentro de mi mollera para ver si le sacaba una solución al rompecabezas que se estaba formando esa noche.

Me senté en aquel peldaño equipada con el colosal cuchillo y con mi botella de coñac mediada y medité.

“Vamos a ver, si yo fuese un ladrón o un asesino y me dispusiese a allanar una propiedad ajena y privada, intentaría hacer el menor ruido posible y no me pondría a dar voces ni a interrelacionarme amistosamente con los posibles inquilinos del supuesto inmueble, hasta aquí todo correcto.

Entonces, esos de ahí arriba, es posible que o bien:

a) No son ladrones/asesinos profesionales, sino unos chapuzas.

b) Lo son y por eso van sobrados y se permiten el lujo de hacerse notar.

c) No lo son, pero sin embargo se trata de unos locos peligrosos a los que se la sopla que los descubran, es más, disfrutan con ello por que están tronados a más no poder y se regodean torturando a sus presas como sicópatas que son.”

Aquí paré de meditar y me racioné sendos tragos en una abrir y cerrar de ojos. Tanta meditación me estaba acojonando.

Me puse en pie de nuevo, y me volví ciega al instante.

Tanteé en el aire para encontrar algo a lo que sujetarme y me acomodé en los mullidos peldaños al tiempo que una risita floja amenazaba con salir de mi garganta.

No es que ya no tuviera miedo de lo que pudiese haber arriba, es que tenía una falta de interés total por todo el asunto en sí, me daba igual que una remesa de asesinos en serie anduviera pululando por allí o que estuviesen sodomizando a mi familia en masa.

Nada de eso me importaba y al mismo tiempo estaba ampliamente risueña.

No me extrañaba que mi padre tuviese tanta afición por los licores, porque aquel brebaje me hacía sentir de puta madre.

Mi cuarto 2



Me quito despacio el esparadrapo de la boca.

Así es, “duermo” con un esparadrapo tapándome la boca.

Pensarán que no ando muy bien de la cabeza, pero es simple precaución.

Ya tengo demasiados orificios al descubierto como para andarme con tonterías.

Seguramente, todo el mundo sabe ya, que a lo largo de nuestra insignificante y pulida existencia, engullimos de manera fortuita, una media docena arañas mientras dormimos, entre otros especimenes, por supuesto: ciempiés, hormigas, mosquitos, cucarachas… y yo no estoy dispuesta a añadir ninguno más al zoológico de mi estómago y convertirlo en un auténtico muestrario de insectos.

No puedo hacer mucho por el resto de mis pequeñas cavidades que están a merced de cualquier intruso, pero conservo la sólida esperanza de que quienquiera que entre en ellas salga después educadamente.

Me preguntaba cómo era posible que, armando semejante barullo, mis progenitores no se despertaran de su profundísimo sueño.

Escapa a mi capacidad de comprensión la facilidad que tienen algunas personas para dormirse en cualquier parte.

Te están hablando y seguidamente ya las oyes roncar o silbar, así, si más, parece que no hay ningún preámbulo entre una cosa y otra, y eso me pone de una mala hostia de mil pares de cojones, a demás de dejarme con la palabra en la boca.

Me encuentro en medio de un dilema, no logro decidirme entre asomarme al exterior de mi precario cubil o quedarme aquí dentro relativamente a salvo.

Soy una cobarde, mi familia entera está en peligro y yo soy la única que se percata de esta contrariedad.

Debería actuar.

Pienso en una nutrida recua de héroes mitológicos para darme fuerzas, pienso en Juana de Arco, en el Cid Campeador, también en el Teniente Colombo, aspiro una bocanada de aire viciado y me “veo” a mí misma acercando mi mano al pomo de la puerta, lo giro muy despacio, como si estuviese relleno de nitroglicerina, llego a su tope y entonces empiezo a abrirla.

Mis ojos están acostumbrados a la penumbra de mi “cuarto”, por lo que el exterior se me antoja una orgía luminosa, una verbena de luz, vaya.

Mis pensamientos van desde apropiarme de un cuchillo de grandes dimensiones en la cocina, tipo peli barata, a llamar a la policía con el consiguiente tiempo de espera infinito, en el que los malhechores tendrían ocasión de acabar con todos nosotros varias veces, incluso barajo la posibilidad de salir pitando de allí y no parar de correr hasta el puto fin del mundo.

Soy muy primitiva, por lo que me deslizo hasta la cocina y me adueño de un cuchillo gigante que mi dulce progenitora usa para despedazar pollos indefensos.

Me armo también con la tapa de la perola más grande del ajuar doméstico de mi madre.

Parezco un gladiador de andar por casa, sabiendo que arriba me esperan los hambrientos leones y el Cesar.

Me replanteo la opción de volver a mi guarida y fingir que soy invisible o, en su defecto, una escoba, pero me puede la curiosidad como a un gato retrasado y me transporto con el máximo sigilo por los lindes de mi hogar.

Estoy descalza, mis pies se pegan continuamente al suelo dificultando mi avance, pero ahora ya es tarde para solucionar este contratiempo así que no me detengo hasta llegar al mueble bar.

martes, 15 de diciembre de 2009

Albert Einstein


¿Tería Albert algún irmán chamado Frank?

Mi cuarto (1)


Noté un chirrido que estaba fuera de lugar y abrí los ojos todo lo que pude, cosa esta bastante absurda debido a que, de momento, todavía no soy capaz de ver en la oscuridad de mi habitación.

Pasó un lapso de tiempo sin que nada se moviera, esto también era extraño, porque me dio a entender que todas esas pequeñas criaturas, que salen de noche impunemente a pasearse sobre nuestros cuerpos inertes, se habían detenido en su perpetuo vagar.

Me erguí en mi lecho de pesadillas como un resorte neurasténico y cogí mi camiseta azul de los pies de la cama con los ojos cerrados.

Otra cosa que me parece curiosa a la par que completamente inútil, es que cada vez que maniobro en las tinieblas, cierro los ojos, cuando está clarísimo que, por fuerza, no vería nada aunque los tuviese abiertos a más no poder.

Me levanté como una pluma, suavemente y casi incorpórea.

Aquel silencio no me gustaba en absoluto.

Quería ir a la habitación de mis padres para avisarles de que probablemente había ladrones o psicópatas rondando por la casa, pero no sabía si me daría tiempo.

Mi habitación queda bastante apartada del resto.

Yo “duermo” en un pequeño trastero al lado de la cocina, podría tener una habitación mejor, más amplia y mejor ventilada, lo sé, mi madre me lo recuerda a diario junto con una amplia y variada lista de defectos míos y algún que otro prestado, pero yo prefiero estar aquí.

Para empezar, el espacio es justo el que ocupa mi estrecho catre, que encaja a la perfección con las tres cuartas partes de este habitáculo al que llamo mi cuarto, y eso es precisamente lo que es, porque “mi cuarto” representa lo que esta egoísta cama deja para mí, un cuarto de habitación.

Yo así lo quise, no deseaba tener distracciones a mi alrededor que me impidiesen conciliar el sueño, no necesitaba libros, radio, o televisión, ni posters en las paredes, ni siquiera tenía una silla donde colocar mi ropa, lo dejaba todo a los pies de la cama.

El único lujo que me permito es una bombilla de cuarenta y una ínfima alfombra que me sirve para bloquear la luz que se filtra por debajo de la puerta.

Otra de las ventajas de este “cuarto”, es que no tiene ventanas, puede parecer una contrariedad, incluso un poco claustrofóbico y antihigiénico, pero para mí es magnífico que esto sea así.

No podría dormir si notase que la más mínima partícula de luz se cuela por cualquier rendija, y además odio las persianas.

Las detesto con toda mi alma, no soporto el insultante ruido que emiten al subirlas o al bajarlas, que aun siendo diferentes sonidos, son igual de aborrecibles.

No hay dos persianas que suenen del mismo modo.

Además da igual que intentes bajarlas lo más posible, más allá de su propio límite, que siempre habrá un hilillo de luz que penetre en la estancia jodiéndote el efecto.

Tampoco soy fan de las contraventanas, y aunque admita que son más silenciosas y por tanto estén mejor educadas que las malditas persianas, resultan también inútiles a la hora de oscurecer por completo un recinto.

Y no es que le tenga tirria a la luz, me gusta la luz, pero a su debido tiempo.

Opino que está sobrevalorada.

viernes, 11 de diciembre de 2009

O Parte


Cando tiña 3 ou 4 anos e xa tiñamos tele en blanco e negro na casa, recordo que sempre que se acababa unha serie de debuxos ou de aventuras ou do que fora, que a min me gustara ver, dábame muita pena, e consolábame pensando que tamén acabaría algún día o telediario e que porían outra cousa bastante millor no seu lugar.
¡Porque en que cabeza cabe que quiten a Billy Joe e o seu mono, e non quiten o parte!

viernes, 27 de noviembre de 2009

Salvoconducto


Es posible que nadie se de cuenta de que tiramos nuestras vidas con trabajos absurdos

y relaciones muertas todo el puto rato,

o sí pero seguimos haciéndolo

porque esto es la vida real y no una peli y no hay huevos para cambiar esto,

pero a veces sí los hay, sólo que no hay opciones para hacerlo.

Cuando hay opciones no hay huevos y asi equis, siempre empatando.

Melodías todas ellas extraordinarias por otra parte

¡Viva la dislexia!

Me encargaron que os dijera lo siguiente: sí pero no.

No se si saben pero era un gran interlocutor, semisonreía a todas partes obstaculizando el tráfico.

Partió de madrugada blandiendo un abanico y rugiendo a espuertas.

Se emancipó de medio lado.

No hay palabras para describir lo orgulloso que estoy de usted, Señor Becario.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Amansados


Fijeime o outro día nun detalle:

Se te quedas mirando con cara de mala ostia pros ollos da xente,
case todos apartan a vista e sigen o seu camiño sen mais.

Antes desta domesticación e facendo o mismo experimento,
probablemente chuparias unhas ostias.

Maravilleime da facilidade que temos de andar pola vida sen pilixar.
Inda que te empurren nun local ou te esmajen un pé.

Caso aparte sería colarse no ambulatorio, onde a xente maior,
a quen xa lla suda todo,
pode tranquilamente chejar as máns por menos dun pitillo.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

MADRUGAR


Sigo pensando no malísimo que é madrugar.
Non mo quita nadie da cabeza,
ademais, considero que perturba as facultades mentales e físicas hasta o mediodía polo menos.

Xa é un logro pra min recoñecer onde desperto, despois penso en porqué teño que erguerme tan cedo se é sábado,
cando caio na conta de que é martes xa levo uns bos 10 minutos de reflexión sobre o tema.
Non desperto nin debaixo da agua.
Logo cheja o ritual de prenderlle lume a taza, vota-lo azúcar no cazo ou revolver o azucareiro.
¡Pricioso!
As veces meto a taza na panera.

Acto seguido paralízome no medio da cociña intentando saber pra onde queda o Norte.

Cando por fin arranco, xa levo posto o piloto automático, e atópome de repente pasando por diante do Witiza sen darme de conta de cómo chejei alí.

viernes, 6 de noviembre de 2009

"En cal do andamio"


"Ja, o Jefe vaiche dar un capacho cheo de medallas"

jueves, 29 de octubre de 2009

Gravity


Certo día, no medio dunha timba, mantivemos unha discusión sobre varios fenómenos que nos tiñan preocupados:
a) Se vas a 180 por hora, por exemplo, e dentro do coche hai unha mosca voando, ¿esa mosca irá tamén a 180? e se frenas de golpe, e sabendo que a mosca non leva cinto, ¿por qué non se espeta unha ostia contra o parabrisas?, ¿é o mismo principio polo cal ti non morrerías se saltases no último momento antes de que se estrellara un ascensor?
b) Sabendo que parece ser que a Terra gira sobre si misma todo o día, e que ti giras con ela a unha velocidad considerable, pero non perceptible, se a Terra parase de pronto,¿Sairías disparado hacia o Universo, xa que non levas cinto ou somos como moscas? é mais, se colleras un helicóptero cun depósito de combustible potente, e te elevaras no aire en determinado punto sen moverte del durante o que tarda a Terra en dar medio giro, ¿Onde aterrizarías? ¿No mismo sitio ou 12 husos horarios mais palá?

Evidentemente, ningún de nós lle prestou atención a estas cuestións, porque cando estás botando unha timba non estás pra outra cousa.

martes, 27 de octubre de 2009

Pagar por soñar




Sempre me gustou o cine, bueno, as películas.
Supoño que porque saes un pouco da túa vida, méteste na dos outros,
e podes soñar durante un espacio de tempo considerable.

Non sei cómo, pero un día se mais, jodeuseme o choio.
De repente non era capaz de mirar unha película sen preguntarme cánto cobrarían eses fulanos, xustiño no medio dunha escena dramática ou de tensión, atopábame pensando na nómina dos actores e comparándoa coa miña.
E xa non tiña forma de parar de pensar niso.
Empecen a mirar so pelis antiguas, en blanco e negro, quería comprobar se era capaz de concentrarme millor sabendo que aqueles actores xa non cobraban nada e que estaban a dous metros baixo terra, polo menos niso eu tiña ventaxa, supostamente.

"O millor inda queda algún vivo"-calibraba eu, e cada vez miraba películas mais vellas.
Isto empezou a extenderse, cando escoitaba música, lía un libro, miraba un partido, etc,
Tiven que paralo porque eu necesito soñar e no mundo diario non hai muita facilidade pra iso.

Así que en vez de pensar nas dichosas nóminas, decidín por os soños no mais alto da lista.
Custoume un pouco enganarme de novo, pero non hai cartos que o pagen chacha.

jueves, 15 de octubre de 2009

Circulando


Vindo po choyo no coche, escoitei un anuncio da DGT que decía:
"1 de cada 4 nenos que morren en accidente de tráfico non levaba o cinto de seguridad posto"
Con este dato supoño que os outros 3 nenos si o levaban.
A conclusión é que parece ser que resulta mais letal levar cinto.

Se realmente analizásemos os anuncios en xeral e concretamente os da DGT, poderíamos decir que:
  • morre mais xente co cinto posto
  • morre mais xente que non se droga
  • morre mais xente sobria
  • etc
Resumindo, sería millor que cos cartos que nos rouban nas multas, arranxasen estas carreteras que temos que son de pánico, sen señalizar, sen pintar, cheas de escorzos imposibles, e que non fajan mais anuncios perturbadores

miércoles, 7 de octubre de 2009

Pasivo agresivo


As veces penso no xeito no que nos manexan.

Por exemplo, co apagón analóxico, polo visto se non tes un tdt non mira-la tele, ¿e qué?,
Inda que a todos nos guste mirar as cousas que saen pola pantalla, teríamos que ser mais finos, tipo xogo do truco, e facer de conta que nos importa un carallo quedar sen tele, e que ningún de nós comprase o puto tdt
¿Quén sairía perdendo mais, eles, os donos das cadeas e das multinacionais, ou nós?

Se o pensas un pouco, seguro que hasta nos regalarían o aparato pra que seguiramos enganchados.

E así con practicamente todo.

"Muitas veces non facendo nada, faríase muito"-dixo Confucio, seica.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Timba


Non che hai nadiña coma unha boa timba.
O remexer das cartas que se che pegan nos dedos,
pois pasáronas pola pedra todos os do Teleclú,
as caras de interesantes,
coma se estiveran en xogo as casas da Coruña
ou a túa propia muller,
cortar,
repartir,
anunciar,
Ó Truco, á Subasta, ó tute...
tanto ten,
¡Partidas fuertes!
todas elas.
Inda me salta o corazón cando voto unha redonda,
¿E se chejo á última carta, e non sae?
É igual
¡Cun par!

Teño perdido unha enchenta de caixas de cerveza
e ganado unha merenda.
E facer 130 sen cantar.

Gustaríame pasar mais tempo dándolle ós naipes
e menos traballando,
porque saco mais das cartas ca do choio.

¡Comer e merendar rapaces, Trabajo no quiero!
Eu, o meu botellín,
e o Chilo dándolle a volta o tapete pra desconxuralo.

Unha tarde de timba
¡e que chova!

jueves, 24 de septiembre de 2009

Polo monte


Non hai tamancas
pra ir
polo monte
coa lúa chea.

Vou descalzo
co meu irmán
mentras nos roza
a herba.

A nosa nai
xa morreu
o noso pai
non espera

Nas árbores
penduran
follas de adormideira.

Non temos
ningún medo
nin do lobo
nin do vento.

Non hai sendeiros
pra ir
polo monte
coa lúa nova.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Miña abuela



A miña abuela, certo día, deume un consello bastante fino sobre a vida.

Miroume pros ollos e díxome así:


-Take it easy miña filla, porque a vida eche a ordia!

miércoles, 9 de septiembre de 2009

La caza de grillos


Comenzó a llover copiosamente y nos dio por infravalorarnos entre nosotros, pues ya teníamos la confianza suficiente.

La lluvia era cada vez más intensa y abundante, y al rato nos hallamos flotando en un mar de dudas.
El instinto nos empujó a nadar como auténticas barracudas, buscando nuestro carromato.

Lo topamos a la deriva e intentamos subirnos en él.
Pele fue el primero en conseguirlo, yo tuve que ayudar a Pequeñín, que temblaba como un polluelo, El Mesías, por supuesto, caminó sobre las aguas.
Perdimos nuestros ropajes, debido a la fuerza de la corriente y también, porque teníamos mucho vicio.

Así fue cómo nos embarcamos los cuatro de nuevo, sin saber a dónde iríamos y sin probar gota.

Imploramos a Pele que convirtiera el agua en vino, pero se vio incapacitado y sólo consiguió materializar un botellín y unos cuantos picatostes.

Aburrida como estaba de pelearme por cada sorbo de cerveza, me acurruqué al fondo del carromato y saqué el pesado diario de mi mochila.
Me di cuenta de que tenía más páginas que al principio.

No sé si me asusté o me admiré de aquello, pero llegué a la conclusión de que, probablemente, se trataba de uno de los milagros de Pele.

Intenté leer los pasajes nuevos, pero quizá el opio aún diese vueltas por mi cerebro, porque me quedé dormida en la tercera sílaba.

Desperté en mitad de una noche brumosa y lenta.
Nadie guiaba el carromato, pues estaban todos dormidos, así que cogí las riendas, sin saber hacia dónde dirigirme.

Resultó que el hecho de no ver nada en absoluto, en lugar de asustarme, me aliviaba ya que en mi imaginación, aquel mar sería como yo quisiera.

No sé porqué, pero esperaba escuchar grillos a mí alrededor, y me importunó que no fuera así, ya que su sonido le habría quedado pintiparado, en aquel momento, al conjunto del paisaje.
En lugar de eso me rodeaba un falso silencio.
No es que todo estuviera en calma, sino que yo no oía nada.

Esto me sobresaltó de tal forma, que me propuse abastecer el carromato de grillos en cuanto tuviese oportunidad y comencé a canturrear una estrofa de una canción infantil, que me había enseñado una vieja putilla de los muelles.
Decía más o menos así:

“Mamá, Mamá, y a mí me gusta el magreo,
Que cuando me besa mi novio
Yo siento muchos deseos,
Y a mí me sudan los pechos
Y también las pantorrillas,
Y me dice el sinvergüenza:
Aprovéchate los días.”


Encontré a Pequeñín, bailando al compás de aquellas palabras, como lo habría hecho una bailarina en celo y a partir de aquel día, tendría que cantársela cada noche, pues cogería aquello como una costumbre particular, a imagen y semejanza de unas sopas de leche para un viejo galicoso.

martes, 8 de septiembre de 2009

Septiembre


Lo que más miedo me da de la muerte, no es que luego no haya nada más, por un lado eso me tranquiliza, lo que me acojona realmente son esos personajes que quieren averiguar cosas de ti.
Espero que nadie encuentre mi cadáver, porque no soporto pensar que puedan venir con sus bisturís a abrirme y a revolver mis cosas.

jueves, 13 de agosto de 2009

El fabuloso mendrugo II


Todavía notaba un nudo en la garganta, pero aún estaba semi-viva.
El mendrugo de pan se estaba portando bien conmigo y yo se lo compensaba y no dejaba que se secase.
En algún momento dado, un muchacho, seguramente muy carismático, me incitó a un trago y en poco tiempo nos estábamos magreando ilusionados al fondo del local, era mi príncipe azul, mi media naranja, tal para cual, Romeo y Julieta, Bonnie y Clyde.
Cuando acabó conmigo tuve que ir al cuartito de baño a retocarme, pues estaba hecha unos zorros y mi pelo no reflejaba mi personalidad en absoluto.
Estaba un tanto alterada, me temblaba el párpado derecho más de lo normal y tenía bastante sed.
Le echaba de menos.


Mi mundo empezaba a ponerse borroso y yo tuve que reptar hasta la puerta. Llegué a la calle y no paré de huir de mí misma hasta que llegué al muelle.
Me arrodillé justo en el momento en que mi estómago decidió liberarse de tanto peso y vomité en el mar.

Sin estar sobria y con los ojos llenos de lágrimas contemplé flotando en el agua salada a mi mendrugo de pan que iba a la deriva sin mí.

Quizá fuera devorado por los peces cristianos que tanto abundan en el mar.

-¡Adiós!- me despedí de él sentimentalmente- ¡Que tengas suerte en tu viaje como yo lo tendré en el mío!

miércoles, 12 de agosto de 2009

El fabuloso mendrugo.


Me desperté a una hora desconocida y me sentí extraña con todo lo que me rodeaba.
Estaba tirada en el camino que iba hacia mi casa, todavía conservaba la ropa puesta así que supuse que nadie había abusado de mí durante mi ausencia.

Me apetecía enjuagarme la boca con cualquier cosa, pero no había nada líquido a mi alcance.
Encontré un mendrugo de pan en el bolsillo de mi chaqueta, no recuerdo que hacía allí ese maná, pero me lo metí en la boca, por inercia, y lo mastiqué un par de veces antes de engullirlo, inmediatamente me di cuenta de que lo había tragado por mal sitio.
-¡Mierda!- me dije.
Resignada me senté a esperar una muerte inminente por atragantamiento.
Sentía como el cacho de pan bajaba por mi garganta, era como estar en el patíbulo esperando que le den una patada al banco, mientras una soga rodea tu pescuezo, talmente.
Tenía la boca seca, en parte por el miedo a morir, pero en general se debía a la resaca que traía, que era atroz.
El mendrugo iba lento y al llegar a cierto punto intermedio del pecho se estancó en su bajada y se quedó allí. Yo no tenía mucha saliva en la boca, pero aunque la tuviera, no creo que fuese capaz de tragarla en aquel momento crítico.

Estaba segura de que si lo ayudaba a bajar, aquel trozo de pan, llegaría al punto de asfixia que me temía y me moriría allí mismo de la forma más absurda que podía recordar. Me vino a la cabeza la historia de aquel individuo que había muerto aplastado por una roca mientras se tiraba a una gallina, una muerte espectacular por otra parte.
No le envidiaba mucho.

Así me quedé por espacio de varias horas.
Temía por mi vida de manera obsesiva.


Entonces empecé a levantarme, muy despacio, para no desequilibrar al mendrugo y perecer por ello.
Me puse de pie, era una victoria para alguien como yo y me sentí muy orgullosa de mí misma.
Ahora que estaba erguida y era audaz, me dije que había que ponerse en marcha, y así, iluminada por el sol del atardecer y con el talante de una emperatriz, empecé a andar como si no hubiese gravedad, como si estuviera en la luna.
Levanté muy despacio el pie y todo mi cuerpo se puso en marcha, el mendrugo no se movió, lo tenía controlado, era un semidiós ya por aquel entonces.
Una sensación de omnipotencia me recorrió la médula espinal, yo pensaba que levitaba, que si realmente no volaba en aquel momento, era porque podría hacerlo en cualquier otro.
Así andaba yo, empedernida.
Me marché llena de pensamientos y con una sed descomunal, el miedo a beber y saciarla también era grande, por temor al pequeño cacho de pan y a sus consecuencias, sin embargo, algo me dijo que aquel mendrugo también necesitaba un trago.

El sol se estaba ya ocultando.
En todo el camino de vuelta hacia el puerto no dejé de escuchar el canto de pequeños grillos, eso me hizo feliz a pesar de la certidumbre de mi muerte, que llevaba clavada en el pecho.
No dejé que aquello me preocupara lo más mínimo, todo lo contrario, eso hacía que la brisa que acariciaba mi cara, me inundase como si me protegiera de todo lo malo que yo conocía.


Y así, divagando, llegué al puerto, con una pinta de perro arrastrado que no me hacía parecer muy atractiva, pero que se solucionaría en cuanto empezara a oscurecer y no se distinguiesen bien los rasgos de la gente.
Me lavé la cara en una fuente y me sentí como nueva, como de estreno, muy brillante y con ganas de triunfar. Yo y mi mendrugo, el mundo a mis pies, nada en el bolsillo y un nudo en la garganta.

Yo era una chica alegre y decidida y quería un trago, por el mendrugo, que me había enseñado tanto en las últimas horas.


(To be continued.)


viernes, 7 de agosto de 2009

Resaca


Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Tal y cómo se lo había imaginado, andaba fisgando en su cajoncito de ropa interior.
Temía que le diese de sí la camiseta de hello kitty, que sólo se ponía en la intimidad.
Intentó incorporarse, pero la borrachera era tal que optó por una nueva versión del cubito supino.
Maldijo la hora en que se lo ligó en el bar de Telmo, parecía un tipo legal, pero le había cargado los cubalibres hasta tal punto, que dejó de ser dueña de si misma y se dejó a merced de los vaivenes de la vida, acto seguido se apropió de su top y de las medias de rejilla y se dedicó a subirse al karaoke para versionar a Bonnie M.

Con un poco de suerte, el reptil gigante, pasaría por alto el bote de Cola-cao y aun tendría algo que desayunar ese día.

jueves, 30 de julio de 2009

MOVEMENTO SILENCIOSO


Pensaba eu,
mentras fervía o leite pra votarlle ó Cola Cao,
o fácil que sería cambiar todo o puto sistema,
sen chegar a movidas violentas,
incluso sen moverse siquiera,
durmindo hastá.
Que ninguén fora traballar
ata que os horarios,
nóminas,
vacacións
etc
forán ó noso xeito.
Xa está.
Tería que ser por consenso masivo e unánime claro,
todos os traballadores do puto mundo,
senón só estaría eu, coma sempre,
e ninguén se daría de conta de que me estou rebelando desde fai xa a ostia de anos.

p.d. Inda está por chejar o día que a leite non me vaia por fora.

jueves, 9 de julio de 2009

Like a dead fish


When you decide to do something with your humble life,
but you´re not strong enough to do it by yourself, all alone,
and need some kind of help from those around you.
You have to take into account, that maybe, they are not going to help you at all.
Then their selfishness become a heavy weigth for you.

That could slow you down and you may forget what was your intention it in the first place.
Get lost into a path of fear, pain and guilt, just because you don´t want to hurt the ones you love.

Social games really, which eats your little soul.

Then, you may think it is easier to let yourself go with the stream,
like a dead fish.

But you are wrong.

We actually die from that.


martes, 7 de julio de 2009

O mediodía da Luz


Unha tarde de vran, os catro rapaces da Encurcillada, andaban a brincar na eira pola hora do calor.
Era o día da festa da Luz en Meder e xustiño estaban a votar o mediodía.
Miraron uns pra os outros e decidiron non ser menos co fogeteiro, colleron unha caixa de mistos e dispuxéronse a votar o seu propio mediodía.
Arrimáronse a meda de herba que lles facía sombra, pois apertaba o sol, e empezaron coa súa festa.
O mais vello, Antucho, prendía o misto contra a caixa, a seguinte, Lucita, facía o son do foguete cando sube ó ceo, Teresa facía a primeira explosión e Alfonso mandáballe a retreta.
A cousa érache mais ou menos así:

-¡Shhhhhhhhhhh!
-¡Fiuuuuuuuuuu!
-¡Teu!
-¡Reteteteu teu teu reteteteu teu teu!

Nisto estaban entretidos cando escoitaron algo semellante ó vento que zoaba detrás deles.
Pois sucedeu ca un dos mistos caira na meda e prendera, co calor e a seca aquilo ardía que daba gloria.
Quedáronse os catro pasmados, como se miraran unha aparición, tanto que viróuselle o sentido redondo e non se lles ocorreu nada mellor que berrar:

-¡O lobo, o lobo!

Santiago, que estaba a durmir a sesta, saíu coma unha bala pola porta pra fora en calzóns e coa escopeta de caza na man.

-¿Onde está o lobo mighiños?

Así que mirou a meda a arder, subiu pra riba dela a quitar a herba os repelóns, mentres os rapaces fuxían coma coellos.

¡Pé de puta!

Foron chegando os veciños que miraran aquela luminaria e viñeran acudir con caldeiros de auga do regueiro, pero a meda ardeu toda.

Ata arderon os calzóns de Santiago.

Foi o mediodía da Luz, no que Santiago mais se cagou en dios.

viernes, 26 de junio de 2009

La pequeña vida de un trashumante


Después de escarbar un poco en mi memoria, visioné un puñado de imágenes, que más bien parecían calcadas de un corrillo de comadronas salidas, por lo que desistí de sacar algo en limpio de mi cabeza en esos momentos.

Me incorporé lo suficiente, para no derramar ni gota del brebaje conjurado que allí se había preparado y que, hincado sobre un menisco, me ofrecía El Mesías.

-Bebed todos de él, porque esto será la sangre de mi cuerpo.-habló El Mesías a todos los allí presentes.

Nunca viera yo una fe tal como la de aquel rebaño.

Volví a indagar en mi maltrecha mente, en busca de recuerdos de algún tipo, y esta vez vislumbré un peñasco y un par de escenas del Apocalipsis y tuve que admitir, que me habían jodido bien todos aquellos años de educación infantil.

martes, 23 de junio de 2009

Prosa


Esto no se lo había contado a nadie antes, pero algunas noches en las que no consigo caer dormida y ya estoy cansada y aburrida de masturbarme, salgo furtivamente, como una cobra, y me dedico a cegar farolas por todo mi barrio.
Tengo muy buena puntería.
También corro como una posesa cuando algún amigable miembro del vecindario me descubre en mi propósito de dejar sin luz a media parroquia.
Están alienados por completo, esos pobres desgraciados no se dan cuenta de que la vista del cielo mejora muchísimo sin el obstáculo que suponen esas jirafas luminosas.
Además, la existencia de estas abominaciones lumínicas, no va a impedir que cualquier ladronzuelo de tres al cuarto entre en tu casa con toda tranquilidad, como yo misma acabo de comprobar.

viernes, 19 de junio de 2009

Mincho (1982)



Naceu na Funeraria no 1982. Aficionado ás caghetillas de Winston, Mincho ten unha visión simplista do mundo que reflexa nas suas obras: “NON VALEDES PARA NADA” (1997) e “CUBALIBRE” (1999).
Traballa encofrando con contrato de aprendizaxe, coa continua ameaza de que o xefe lle desconte horas ó final do mes e lle “foda o choio”. Isto fai del un artista inquieto.
Gústalle fumar pitillos pola sombra e a subasta das varas.
Coa súa última obra: “BOTELLINS” (2002) eleva á máxima potencia o icono por excelencia das masas traballadoras.
Os seus 20 anos aspira a que lle dean unha paguiña e vivir sen meterse con nadies.
Asiduo dos controis de alcoolemia, foi detido por colisionar varias veces contra o mesmo guardia civil. Para non alarmar os seus pais finxiu un secuestro e chamou do cuartel dicindo: “Papá, estou ben, manda botellíns”.

martes, 9 de junio de 2009

"Ilusións dunha mecanógrafa"


"Este fin de semán,
voume dar á bebida
e a faltarlle ó respeto á xente,
por este orden".

jueves, 4 de junio de 2009

JUSTAME DURMIR ACOMPAÑADO

Un día de semana, con un universo entero sobre sus cabezas, Claudia y Eri buscaron un lugar pequeño para respirar, pero no había.
Así que Claudia tuvo que volver al instituto, donde todos los profetas y apóstoles iban a clase de dictado, Lucas también estaba allí.

- En verdad os digo que antes de “b” y “p” va “m” y bienaventuradas las palabras que no sean llanas ni agudas, porque ellas serán esdrújulas.

Lucas levantó la mano.

- Maestro.
- Dime Lucas.
- ¿Esto entra en el examen?

miércoles, 13 de mayo de 2009

Sete artistas no medio das pistas




BERTOLOMEU (1815-1909)

Bertolomeu (Albeos 1815 – Cequeliños 1909). Deste artista total dicíase que facía os bocetos á machada. Nado nunha familia tan humilde que non chega a coñecer, tivo Bartolomeu unha infancia casi salvaxe que derivou nunha vida frenética e azarosa. A súa formación é esencialmente autodidacta e comenza, que saibamos nós, co seu 1º oficio que foi o de xornaleiro (“comecei a ler ós escambros”). Tras unha corta e escura viaxe a Cuba (1833-1838) onde traballa de mucamo, volta coas pilas carregadas de xeito tal que de aquí en diante non ten parada.
1839 – Estudia e desenrola diversos tipos de encofrado. Contrata indiscriminadamente cuadrillas de perliteros.
1840 – Inventa o mallazo, perfecciona o piazás.
1841-47 – Extruga, corruga e extrusiona. Funda “O bocoi” (1843). Disque lle oen falar en soños do “guatelé”.
1848-51 – Descubre por casualidade o moquero. Acuña o termo “ferralla”. Cando retella o solar natal dubida entre tella plana ou mixta; ademáis esixe unhas bridas, descoñecidas aínda naquel entón.
1852 – Flamea, apicona e apomaza. Traballos en estuco.
1853 – Comenza a abujardar por libre. Realiza interesantes ingletados.
1854-1861 – Nesta tempada céntrase nuns escritos para a elaboración da “1ª tarima flotante do Condado”. Abandonaría o proxecto, asqueado, no 61. De ahí en diante, ata o 69, traballa en Portugal como empreiteiro pra sanea-la economía. Fala con naturalidade do sargento e da mordaza.
1870-73 – No cárcere por isto último. Publica “¿Quen tomou esta plaqueta?” (1872) costeado por él mesmo e que é vítima da indiferencia xeral. Descubre o chiclé e o cliché.
1873-1890 – Asume frenéticamente a súa liberdade. Sen tomar 1 respiro comeza encofrando totalmente o solar natal, a súa obra mestra, ademáis de bolear, nifar e inxectar persoalmente noutros proxectos paralelos.
1891-93 – Cobra unha paghiña de axuda da Agrupación de Pretensados en Buenos Aires. Preside 1 seminario sobre o pladur.
1895-1901 – Escribe, sobre todo: “1/2 caña” (1896)- AUTOBIOGRAFICA, “Velux” (1898)- POEMAS e “O Vaporizador Atomizante” (1901)- CIENCIA-FICCION.
1902-1908 – Crea o poliexpan. Galvaniza unha garlopa.
1909 – Morre en Cequeliños. Deixa escrita a palabra “formatear”.


M.A.L.

lunes, 11 de mayo de 2009

"Arngrimur Valka"


Su madre, en un alarde de osadía, le había impuesto el nombre de Taras Bulba, cual recio cosaco de las estepas rusas, pensando que con semejante nombre sería respetado en las vicisitudes de la vida, pero Taras era un pusilánime y, en aquellos instantes que siguieron a su primer día de trabajo para la MONJA COBRADORA, se sentía un miserable inútil. No sólo se habían reído de él, sino que no había conseguido meterse en el papel, lo cual era mucho peor.
Taras era dueño de una imaginación desbordante y se interpretaba a sí mismo cada vez que se veía en un apuro, hacía de tipo duro, de amigo gracioso y hasta de rey de Dinamarca si se terciaba la ocasión.
Era un tanto excéntrico y maniático.
Dejó su uniforme de monja sobre la silla y se metió en la cama.

-¡Mañana lo bordo!-se dijo y, acto seguido, cayó en un profundo sueño.

miércoles, 6 de mayo de 2009

"Semisonreiremos"



¡Los mismos de siempre vienen ahí a segarnos!

¡Aplaude Paolo!

Es una pena que no tengamos siquiera una guadaña en las manos.


¡Penderemos pomposos!

Cómo si nada de esto hubiese pasado.

Cómo si tú fueses dios y yo fuese tu hermano.

Sí, ese, el bastardo.

Te pondré una corbata alrededor del pescuezo,

una falda de encaje y un sostén de cuero.

¡Y colgaremos, briosos,
del primer minibar que encontremos!
A dos carrillos,
semisonreiremos.

miércoles, 29 de abril de 2009

Bela Bruno


Considero necesario comunicar mi cambio de identidad.

es posible que me conozcan por mi dilatada carrera en el mundo de la farándula,

o por haber descubierto el genoma humano,

en mis ratos libres practico operaciones a corazón abierto y/o me doy a la bebida.


Desde hoy, voy a consagrar mi vida a la inopia, en todas sus variantes.

pueden encotrarme de pie o tumbada

recostada o subyacente,

es indiferente.

Siempre seré yo.

martes, 28 de abril de 2009

O kaseto de Taboexa


Polo visto, disque seica, o fumo subeselle a cabeza a muita xente, entón empezan a criticarche a decoración do teu kaseto, "corta os fentos, quitade de ahí ese carriño, xa non estamos en navidad, ademaís que isto faille falta a outra xente"


¿A quén?


Este Kaseto é noso, nós pintámolo, arranxamoslle os enchufes, as portas, as ventanas, temos unha tele, o noso local de ensaio, o futbolín, nel xuntámonos, non lle facemos mal a ninguén.


¿Ou si?


¡Hai quen ten os cornos mui ghrandes chacha!

jueves, 2 de abril de 2009

A BOTICA DÁ ABUELA


"Iso curocho eu cun pouquiño de Tintura de Odio"

martes, 10 de marzo de 2009

El Circo y La Segadora


Había perfeccionado mi relación con los grillos.

Aprovisioné a cada uno de ellos, con una pequeña balsa que fabriqué con los corchos de los garrafones, y que ataba al carromato con un cordelillo. Todas las noches se hacían a la mar cantando como cascabeles, pero todavía no estaba satisfecha y le daba vueltas en mi cabeza a la idea de secuestrar también varias luciérnagas o de domar el fuego de San Telmo, para dar ambiente.

Caligrafié estas curiosidades en un cuaderno de notas, que improvisé con el envés de mi mano y me prometí obtener de inmediato una cajita de rapé y algo de tabaco, pues estaba pensando en fabricarme una pipa con un par de cocos, por ejemplo, ya que me sentía bastante capaz en aquel momento.

Pensar en tantos proyectos me dejó exhausta, así que me tumbé al pairo sobre el bisoñé y le di un tímido trago a un pequeño botellín.

Me traspuse en seguida.

Me despertó Pequeñín, excitadísimo y dando botes de dos centímetros a lo largo de todo el carromato.
Señalaba un punto en el horizonte y creí ver unas banderillas ondeando sobre lo que parecía ser un circo.

El Mesías chasqueó la lengua y remató la jarra de hidromiel que le quedaba más a mano.

Pele dijo, que podíamos echar un vistazo, que quizá aquellas gentes tuviesen viandas para compartir, porque estábamos los cuatro perdiditos de hambre.

Allá nos arrimamos, luciendo los sacos de arpillera. Todos menos Pequeñín, que se había vestido de puta para la ocasión.

lunes, 9 de marzo de 2009

El pensador


"Si tuvierais la misma cara y el mismo pelo,

os pareceríais un poco."

martes, 3 de marzo de 2009

El circo y la Segadora


Me coloqué en posición con la bandeja de cacahuetes.

A mi lado se sentaba una mujer variopinta, que me recordaba insistentemente a alguien. Fue al dirigirse a mí, cuando supe que aquella mujer era mi igual, la desdentada, la que no había cruzado jamás la aduana del sentido común.
Me miró a través de cuatro pestañas y, suspirando, musitó:

-¡Tengo tanta tendencia a desdoblarme!

Inmediatamente aplaudí y le casqué tres cacahuetes para abrir boca.

-¿Dónde está nuestra amiga común, la señorita Mínguel?-pregunté, pues no había vuelto a hablar del tiempo desde entonces.
-Oh, se halla aquí mismo.- y me señaló ladina.

Se distrajo, levemente, sacándose restos de cacahuete de entre un par de dientes, equidistantes entre sí, de los que le quedaban en la boca, y acto seguido me pidió que le despachase algún bebistrajo, por clemencia.

-Dese cuenta, de que llevo equis días sucesivos alimentándome únicamente de achicoria.-me espetó a tumba abierta.
-Yo es que llevo toda la vida cobrando en negro.- dije, obsequiándola con un chupito de licor café.

Su rostro se iluminó cándido, y departimos animadamente como dos colegialas sudorosas en clase de gimnasia.

Chupamos aquella botella profesionalmente.

-¡Quédese con mis emolumentos!-gorgoteó.
-¡Y usted con mis condolencias!-transferí generosa.

Después de intercambiar varios títulos universitarios, nos dedicamos a contabilizar nuestros respectivos méritos.
Ninguna de nosotras superó la prueba de acceso y suspendimos copiosamente.

Abrí una petaca de Cointreau y nos despiojamos durante la actuación de la trapecista.

Se guardó una liendre como recuerdo.

-Tengo planeado unirme al circo.-me graznó en un agujero de la nariz.- ya que poseo varios dones, que compaginan perfectamente entre sí.
-Quizá, posea usted también alguno de los míos.-salpiqué.

Me sonrió como quien sufre un calambre.

-Voy a languidecer un rato.-concluyó.

La dejé abrazada a la petaca y me abalancé entre las filas de espectadores, vendiendo maní.

lunes, 2 de marzo de 2009

Minoria Absoluta


"Hoxe teño unha nube neghra enriba miña,

é unha nube de minoría absoluta"

Entre los seres de los árboles



Me decoré el cuerpo con mimosas y una corona de eucalipto, y dancé para ellos al estilo de Isadora.

Volvimos a extrañar nuestra infancia, para variar, e intercambiamos cromos de nuestras series favoritas.
Conseguí uno de la señorita Fletcher y se lo cambié a Pequeñín por otro del Teniente Colombo buscando un casquillo en Indianápolis.

Nos faltaba poco para completar el álbum, cuando fuimos interrumpidos, una vez más, por los Argonautas.

Traían sus togas cargaditas de frutos, pero venían perplejos:

-Allí arriba hay gente.-bombeó el más alto señalando a las copas de los árboles.
-Un gentío más bien.-calificó el más joven.-tuvimos que pasar de lado en diversas ocasiones.

Considerando la posibilidad de que aquella gente arbórea tuviera algún cromo repetido, nos lanzamos a trepar por los troncos como ponis.

Efectivamente, en cuanto pusimos nuestros pies sobre la cima de aquellos árboles, se perfilaron ante nosotros una granada selección de especimenes humanos, todos ellos diplomados o licenciados, según los títulos que colgaban de las distintas ramas que allí había, pero ni sombra de cromo alguno para cambiar.

Eran en verdad numerosos y no paraban de repasar nerviosamente, toneladas de folios escritos por las dos caras, a doble espacio y parcialmente subrayados de manera fluorescente.

Por suerte, habíamos traído con nosotros, una partida del licor de junco de Pele y entre trago y trago, pronto supimos de la vida de aquellos desgraciados.

Se habían pasado media existencia hincando el codo y la otra media opositando. Localizamos a uno que rondaba los ochenta pero que “no perdía la ilusión”, nos dijo.

Había otros, que andaban tan alto entre las ramas, que tenían la cabeza, literalmente, en las nubes y que se alimentaban de la savia de los árboles. Estos no recordaban una vida anterior a las oposiciones.

En sus demacradas y paliduchas caras se dibujaban largas ojeras profundísimas, que les daba un tono púrpura difícil de combinar.
Algunos llevaban sin dormir desde su último cumpleaños y otros carecían de pensamientos propios, ya que en sus cabezas sólo se almacenaban temarios y notas variadas.
Muchos de ellos ya no recordaban ni a la madre que los parió.
Nos pidieron, por favor, algo que les ayudase a mantenerse despiertos infinitamente, porque no tenían tiempo para asimilar toda la sabiduría universal.

Precisamente, se hallaban allí, por que según sus coordenadas, tenían un examen eliminatorio, vital, al día siguiente, en aquel lugar exacto y querían estar al tanto, ya que cualquier movimiento en falso, era suficiente para que te descalificara el tribunal.

Esto nos indignó de tal manera, que acordamos despachar una ronda para todos.