
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Tal y cómo se lo había imaginado, andaba fisgando en su cajoncito de ropa interior.
Temía que le diese de sí la camiseta de hello kitty, que sólo se ponía en la intimidad.
Intentó incorporarse, pero la borrachera era tal que optó por una nueva versión del cubito supino.
Maldijo la hora en que se lo ligó en el bar de Telmo, parecía un tipo legal, pero le había cargado los cubalibres hasta tal punto, que dejó de ser dueña de si misma y se dejó a merced de los vaivenes de la vida, acto seguido se apropió de su top y de las medias de rejilla y se dedicó a subirse al karaoke para versionar a Bonnie M.
Con un poco de suerte, el reptil gigante, pasaría por alto el bote de Cola-cao y aun tendría algo que desayunar ese día.
Tal y cómo se lo había imaginado, andaba fisgando en su cajoncito de ropa interior.
Temía que le diese de sí la camiseta de hello kitty, que sólo se ponía en la intimidad.
Intentó incorporarse, pero la borrachera era tal que optó por una nueva versión del cubito supino.
Maldijo la hora en que se lo ligó en el bar de Telmo, parecía un tipo legal, pero le había cargado los cubalibres hasta tal punto, que dejó de ser dueña de si misma y se dejó a merced de los vaivenes de la vida, acto seguido se apropió de su top y de las medias de rejilla y se dedicó a subirse al karaoke para versionar a Bonnie M.
Con un poco de suerte, el reptil gigante, pasaría por alto el bote de Cola-cao y aun tendría algo que desayunar ese día.
