martes, 9 de febrero de 2010

Moo



Moo estaba a pensar en "cousas"

Durmía pouco porque tiña medo de estar a perderse algho interesante mentras tanto.

Tiña a casa chea de importantes trangalladas inútiles,
baules vellos, unha enchenta de libros e un compás vikingo.

Aghora mismo andaba a darlle fino a unha botella de Black Bush
e matinando no xeito de convertirse na Reina de Europa.
A noite antes finjira ser Lillian Gish na "Noite do cazador"
e pasara toda a noite sentada nun banco cun rifle á espera do home AMOR-ODIO.
Non viu.

"Éche mui limitado ser sempre un mismo
justaríame ser outra persona
unha diferente cada día, sempre.
¡Esta vida quere outra!
Mañán podería espertar sendo un rapás de California
ou unha jicha de Varsovia"

Mandoulle outro tragho.

"É perde-lo tempo pasar cen anos sendo a misma persona"

Inda que por fora tivera millóns de arrughas e o pelo blanco, Moo érache noviña.

"¡A puta Reina!"-bramou Moo, mentras caía da silla outra ves.

viernes, 29 de enero de 2010

Dorothy Podber


Este é o obituario de Dorothy Podber sacado do periodico "El País" fai uns par de anos:

Dorothy Podber, la artista excéntrica por excelencia, falleció en su apartamento del East Village neoyorquino el pasado 9 de febrero, a los 75 años. Miembro ocasional de la famosa Factoría de Andy Warhol, se definía a sí misma como una "mala persona". "Jugarle malas pasadas a la gente es mi especialidad", dijo. Su confidente y amiga durante sus últimos 20 años de vida, Herndon Ely, dice de ella que cuando la conoció "era una gánster", pero que cuando murió "era toda una terrorista".

A Podber se la recuerda por sus locuras artísticas transitorias. En el otoño de 1964 acudió a la Factoría Warhol en la calle 47, con su perro gran danés. "La fiesta le aburrió soberanamente", recuerda Ely. "Estaba tan aburrida que le preguntó al artista si podía disparar a los lienzos de Marilyn Monroe. Era un momento muy delicado, porque Marilyn había muerto dos años antes". Warhol pensó que su amiga quería disparar unas fotos, y le dio permiso. Podber le obligó a decir en alto ante todos los asistentes: "Le doy permiso a Dorothy Podber para disparar a mis cuatro Marilyn".

Podber se fue a casa y volvió con sus "guantes de disparar", de piel blanca. Sacó una pistola y les plantó cuatro tiros a otros tantos cuadros. Fue demasiado, incluso para el rey de la provocación, que dijo que Podber "le ponía los pelos de punta". Claro que la Marilyn sobre fondo rojo con un balazo en la frente se vendió en 1989 por cuatro millones de dólares.

Ella se consideraba artista total, una reina del happening. Así, bajo las órdenes del artista Ray Johnson, representó en las calles de Manhattan y en pleno día la escena de desnudo en la ducha de la película Psicosis, de Alfred Hitchcock. Otras de sus actuaciones son difíciles de clasificar. Durante una temporada dirigió un servicio de limpieza doméstica que era una tapadera para que sus empleadas acudieran a las clínicas y consiguieran las llaves de los armarios donde los médicos guardaban medicamentos y drogas.

Podber nació en el Bronx en 1932, casi de casualidad. Su madre intentó, sin éxito, tener un aborto tirándose por las escaleras del metro. Su padre regentaba un bar ilegal a las órdenes del gánster Dan Schultz. Al quedarse ciego, sobrevivieron de un quiosco.

Desde pequeña, Podber quiso ser psiquiatra, aunque nunca estudió nada. "Nunca me ha gustado trabajar", dijo en 2006 durante una entrevista con el escritor Joy Bergmann.
Se dio a las drogas y al alcohol y trabajó en la galería de arte Nonagon. Bisexual declarada, se casó tres veces -una para conseguir la residencia para un mexicano, por 1.000 dólares- y fue amante de políticos, banqueros y artistas. El gran amor de su vida fue Lester Schwartz, también bisexual. A su muerte, en 1986, Podber se hundió en la tristeza. "Sufría de esquizofrenia, y su enfermedad se apoderó de ella", comenta su amiga Herndon Ely, que se mudó con ella "para cuidarla". Estuvo a su lado hasta el último día.

Podber Llegó a ser detenida por un aborto practicado en su casa. Se declaró culpable y dijo haber permitido el aborto por ser budista. El juez entró en cólera y la condenó a "aprender a ser una señorita". Por unos meses sólo salió a la calle con guantes largos, gorro enorme, blusa de volantes y peinado impecable.

En estos últimos años, Podber sobrevivía con una ayuda de menos de 700 dólares (490 euros) de la Seguridad Social. "Nunca fue una persona muy política", añade Ely, pero "cuando se enteró de que habían intentado estrellar un avión contra la Casa Blanca en 2001, simplemente dijo: 'Por lo menos lo han intentado".

Una de sus últimas obsesiones artísticas fue un paraguas que le regaló Ely con un Pato Donald, de Disney. Su último gran deseo, según Ely, fue viajar a Washington "para demostrarle al presidente George W. Bush lo que se podía hacer con un paraguas del Pato Donald".

jueves, 21 de enero de 2010

A miña profesora de Jallejo



Acórdeime hoxe dunha profesora de jallejo que tiven no instituto o siglo pasado.
Non sei como se chamaba, poñámoslle Wikipedia.
Era un pau, deljadiña e cunhas jafas imponentes.
Parecíase á Señorita Rottenmeier, pero polo que nos contou un glorioso día na clase, era unha fiera sexual.
Por iso ma cordo dela.
Por ese día.

Chegaba ela da súa luna de mel, viña eufórica, fora a Portugal, ó Algarve.
¡Unha jloria aquilo, pricioso!

Nós pensábamos que xa estaba, que xa iba a empezar coas "os" abertas e pechadas, pero ka!
¡A que se abriu foi ela!

-Practiquei toda-las posturas sexuais que podades imaxinar naquel Hotel.-espetou de medio lado escenificando algunha delas.
Quedamos todos pámpanos a mirar pra ela.
-¿Podería repetir?-preguntou unha chavala despistada pensando que era un dictado.
-Claro, claro que podería repetir,- contestou a profe- é mais, estou aquí con vós, pero estou pensando no sexo.
-¡Redios!-Exclamou o meu compañeiro-¡Pois por nós non quede coas janas!
-Jijiji-soltou Wikipedia xa media colorada-A verdade e que ganas non me faltan, pero eu son moi profesional e vouvos dar a clase.
-¡Non, non!-soltei eu vendo que se nos iba, daquela xa estabamos practicamente todos mornos, tirando a quentes-Cóntenos mais dese estupendo viaxe, eu por exemplo nunca estiven alí.¿Non grabaron ningún video?-preguntei esperanzada.
-Non vos quero aburrir, pero queda pra outro día...
-¡E traia diapositivas se tal!-dixo a chavala despistada que xa empezaba a espabilar.
Inda estou a esperar eu por ese día.

miércoles, 20 de enero de 2010

What a friend said to another.


Friend-Do you know what Love is?

I mean, not the one you feel for your parents, friends or pets,

but the one that makes you crazy,

the one you can die for, you know?

what gives meaning to everything,

the one that makes you share your entire life

with that particular person,

you know what I really mean?

Have you ever felt that?

Another-Fuck yeah!, Who do you think I am?

I remember having that feeling for almost five minutes!

lunes, 18 de enero de 2010

Consellos dun abuelo a unha neta de catro anos:


-Non te metas con nadies, pero se tes que zorrejarlle unhas ostias a un fulano calquera,

primeiro dalle no narís,

despois podes darlle na nós ou entre as pernas,

procura acertarlle.

-O millor lugar pra votar unha mixada é aquí, o lado deste canastro,

fíjate como se sinte o airiño de Portugal polos collóns.

-Pódes beber o viño que queiras que non che fai mal,

sempre que teñas unha codia de pan pra comer, non hai problema ninjún.

-Se vas de festa a Rubiós,

deixa sempre un estadullo no monte.

-¡E non te fies dos curas, que eses jíbaros teñen mais fillos ca min!

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Mi cuarto 4


Entonces, cuando me hallaba a merced de estas nuevas sensaciones y completamente mamada, ocurrió algo inesperado:

Me dormí.

Me despertó un puntapié en pleno riñón.

-¿Qué haces ahí tirada con ese cuchillo y esa botella?

Era mi hermana que tenía el tremendo vicio de madrugar.

-Estoy durmiendo, ¿no lo ves?-farfullé.

-¿En las escaleras?

Me fui familiarizando con la situación y percibí pequeños retazos, que semejaban mucho a unos calambres cerebrales, de lo que había pasado la noche anterior, a la vez que reprimía unas arcadas inminentes.

-Entonces, ¿estáis todos bien?-inquirí, mientras me incorporaba precariamente.

-¿Quiénes?-preguntó mi hermana haciéndose la loca.

-Papá, mamá y tú.

-¿Y por qué no íbamos a estar bien?- cuatro preguntas en menos de dos minutos, mi hermana era la reina de las inquisidoras, ahora que lo pienso jamás la oí afirmando nada en concreto.

-Porque anoche escuché ruidos y voces arriba y pensé que alguien había entrado a robar…

No le dio tiempo a contestarme, pues así como estaba, desde el suelo y blandiendo mis poderosas armas, vi venir a mis padres y a un par de formas humanas que resultaron ser mis tíos de Madrid.

Los cuatro se quedaron mudos al verme, mi padre no le quitaba ojo a la botella, a la que le quedaban tres tragos cortos, mientras mi madre aparentando normalidad, pero fulminándome con la mirada, me explicaba que mis queridos tíos, allí presentes, habían llegado anoche de madrugada, para pasar unos días con nosotros y que, por favor, los fuera a saludar.

Comprendí que los intrusos eran ellos, que no había ni hubo ningún ladrón/asesino y que por tanto mi padre no tendría piedad de mí por haber profanado su alcohólico arsenal.

Mis tíos eran unos aprovechados anuales que en lugar de irse de vacaciones a un hotel, campaban por nuestra casa y nos saqueaban las existencias, hubiera preferido que realmente se tratara de ladrones de verdad en lugar de mis parientes, porque los ladrones vienen, te asaltan y se van, pero estos otros se quedan y ni siquiera puedes denunciarlos.

Me levanté penosamente dejando en el suelo todo mi armamento y noté que el mundo seguía girando, pero a lo loco.

Conseguí aproximarme hacia el grupo compacto de personas que se arrellanaban al final de la escalera.

Los percibía de manera difusa, como a través de un miasma y en medio de mi magnífica resaca vi como se intercambiaban bocas y ojos, llegando a tener incluso tres en un solo rostro.

Llegué por fin a su altura y con un esfuerzo sobrehumano, saludé a la que decidí que era mi tía con un gruñido y dos amagos de beso en alguna parte indefinida de su cara, creo que notó el tufo a garrafón que yo desprendía con total inmunidad, pero lo disimuló divinamente.

Noté un mareo repentino seguido de varias convulsiones tipo tsunami y cuando me disponía a besar a mi amantísimo tío y dar de esta manera por clausurada la ceremonia de bienvenida, deposité limpiamente el contenido de mi sufrido estómago sobre él y por ende sobre mi tía, que estaba a su vera.

Por supuesto, también salpiqué copiosamente a mis orgullosos padres, que quedaron, así mismo, bautizados con una finísima capa de barniz.

Sólo se salvó mi hermana, que siempre ha sido una chica con suerte y que emitía una amplia gama de exclamaciones según se iban sucediendo los hechos, y es que mis tíos y mis propios padres me devolvieron el saludo a su vez de la misma manera y estuvimos vomitándonos unos a otros por espacio de varios minutos, hasta quedar desfallecidos.

Sobraban las palabras.

Tras estos saludos de rigor, que esperaba que no se convirtiesen en una costumbre en mi familia, y aprovechando el estado catatónico en el que se hallaban por mi actual comportamiento, me excusé graciosamente y me retiré rodando, escaleras abajo, a “mi cuarto” para no salir jamás.

Mi cuarto 3


Allí me avituallo, como dios manda, con un par de tragos del coñac barato de mi padre para darme ánimos.

Aun apuro otro.

Estando ya media borracha me veo mucho más capaz de salvar el mundo.

Incluso prescindo de mi escudo casero y lo sustituyo por la botella de Soberano.

Supongo que mi dudoso padre no se enfadará conmigo por birlarle su tesoro, teniendo en cuenta que me dispongo a salvar su vida.

Me parece que en mis diecinueve años de existencia, mi padre y yo, habremos cruzado unas cincuenta palabras sueltas y una media docena de frases completas, amén de varios conatos de comunicación abortados.

Nos llevamos bien.

Creo que repté hasta el pie de las escaleras como mejor supe, tenía ante mí el primer escalón, allí contemplé aquella larga fila de peldaños y pensé en un patíbulo.

Me regalé otro trago de inmediato.

Comencé a subir, lo hacía lentamente y con mucha discreción, aunque de vez en cuando me descubría perdiendo un poco el equilibrio y tuve que apoyarme ora en la pared ora en la barandilla y en algún momento hasta me sujeté con una uña.

Al llegar a la mitad, más o menos, distinguí un sonido como de voces que venían de arriba, parecían suaves, susurraban, pero eran audibles.

Paré en seco, intentando encajar aquel nuevo dato dentro de mi mollera para ver si le sacaba una solución al rompecabezas que se estaba formando esa noche.

Me senté en aquel peldaño equipada con el colosal cuchillo y con mi botella de coñac mediada y medité.

“Vamos a ver, si yo fuese un ladrón o un asesino y me dispusiese a allanar una propiedad ajena y privada, intentaría hacer el menor ruido posible y no me pondría a dar voces ni a interrelacionarme amistosamente con los posibles inquilinos del supuesto inmueble, hasta aquí todo correcto.

Entonces, esos de ahí arriba, es posible que o bien:

a) No son ladrones/asesinos profesionales, sino unos chapuzas.

b) Lo son y por eso van sobrados y se permiten el lujo de hacerse notar.

c) No lo son, pero sin embargo se trata de unos locos peligrosos a los que se la sopla que los descubran, es más, disfrutan con ello por que están tronados a más no poder y se regodean torturando a sus presas como sicópatas que son.”

Aquí paré de meditar y me racioné sendos tragos en una abrir y cerrar de ojos. Tanta meditación me estaba acojonando.

Me puse en pie de nuevo, y me volví ciega al instante.

Tanteé en el aire para encontrar algo a lo que sujetarme y me acomodé en los mullidos peldaños al tiempo que una risita floja amenazaba con salir de mi garganta.

No es que ya no tuviera miedo de lo que pudiese haber arriba, es que tenía una falta de interés total por todo el asunto en sí, me daba igual que una remesa de asesinos en serie anduviera pululando por allí o que estuviesen sodomizando a mi familia en masa.

Nada de eso me importaba y al mismo tiempo estaba ampliamente risueña.

No me extrañaba que mi padre tuviese tanta afición por los licores, porque aquel brebaje me hacía sentir de puta madre.