viernes, 27 de febrero de 2009

O que lle dixo unha avóa á súa neta, chegando á beiriña dun camiño




-¡Ai miña filla, cando era do teu tempo, muito pinei eu ahí!

La pequeña vida de un trashumante.


-Me pides cosas muy raras para ser feliz.-le dije a una esquina de la mesa.
-¿Con quién hablas?-pitó una voz a mi izquierda.
-¿Con usted?

Hubo un silencio, del cual todavía me andaba reponiendo, cuando me pregunté, donde estarían mis binóculos, si es que tenía unos, porque los necesitaba muy mucho.

Me di cuenta de que andaba sumamente inclinada sobre mi propio eje.
Recuerdo haber rozado algunos calcañales, con la punta de mi nariz, antes de perderme en una versión espectacular del nacimiento de Cristo.

Me recogió El Mesías, supe más tarde, tras seguir el rastro de mis babas, ayudado por Pele y Pequeñín, el cual había llegado a un acuerdo con el Hombre-bala, que resultó ser un gran negociador, subarrendándonos mi uniforme de vida alegre.

Decidieron seguir nuestro camino, pues había mermado peligrosamente nuestras reservas, no así nuestras amistades que se contaban ya por cientos.
Nos despidieron con cánticos y alguna contusión.

Y así, con gran donaire, El Mesías, Pele y Pequeñín, depositaron mi cuerpo inerte en el suelo del carromato, cubriéndome de gloria una vez más.

Mi guadaña


Creo que sólo existo para ir de paseo por las vidas felices de otras personas, luego vuelvo a la mía con la idea de que no ando muy bien de la cabeza.

O todo el mundo miente o yo no digo la verdad.

Me doy cuenta de que lo que me rodea se está muriendo, y yo necesito un trago o un milagro y tengo más facilidad para una cosa que para la otra.

Yo no me quiero dar cuenta de nada.
Yo sólo quiero ser feliz.

Cogida por hilitos


“Es así de triste y frío”
Pensé después de masturbarme.

miércoles, 25 de febrero de 2009

As Cabras na Corte


Cando chejei ó eido, mirei que había rebumbio na corte.

Funche alá e aquelas cabras xa andaban a rillar nas paredes, "¡Me cajo no rapás de dios!, apóstoche a que non levou ás cabras ó monte"

Efectivamente, alá me entro pola cociña pra dentro e atopeino todo tranquilo, co pitillo na boca coma un marqués.


-"¡Mui bonito!, as cabras na corte e o señorito coa Plei"
(Boullosa)

"O Fillo Jaye"


- El andábache oprimido, sen jana, enxoujado.

-¿Entón que tiña?

-Pois levámolo ó médico, e disque era "jaye".

-¿U qué?

-"Jaye", deses que lle justan os homes.

-¡Cánto vicio hai!

-Mándamolo de vacacións a Portujal, pra ver se lle pasaba.

-¿E pasoulle?

-Volveu pior ca estaba.
(Boullosa)

martes, 24 de febrero de 2009

Una persona y un Cíclope





Emprendimos nuestro viaje, no sin antes intentar materializar un poco de ropa para mí.
Conseguimos una toquilla y unas sandalias, pero no fuimos capaces de adquirir ninguna pieza de ropa interior.
Guardé cuidadosamente en mi mochila, junto con aquel diario, el uniforme que la putilla del puerto me diera tan amablemente, ya que nos sería muy útil para ganarnos la vida por aquellos caminos.
Pele visualizó un pitillo.
Creo que era feliz.
(...)
Interpreté magistralmente los versículos, uno tras otro, Pele aplaudía entusiasmado.
Rodaba emocionado sobre sí mismo, y daba brincos cada vez que Cristo hacía un milagro.

De repente, se paró en medio de una cabriola y adoptó la pose de un perro de caza, con desconfianza, husmeó un poco en el aire y rápidamente me dijo que había que huir de allí.
Me dijo que había tres ojos espiándonos.
Eché cuentas y predije que debían de ser una persona y un cíclope.

Salimos al trote.